Todavía recuerdo cuando, siendo adolescente, jugaba con mis amigas a poner “morritos” ante la cámara bajo el lema de “Foto Tuenti”. No sabíamos lo que era un follower, un filtro o un KPI. Pero pasábamos la tarde posando y escogiendo la mejor foto para subirla a nuestro perfil de lo que llamaban red social, a esperar que nuestro grupo de amigos y compañeros de clase nos dieran un “me gusta” en señal de aprobación del contenido. 

Algunos años después, pasamos esa práctica a otra red. También azul, pero con nombre en inglés, en la que expandimos un poco más nuestro círculo de “amigos” sin darnos cuenta. Y, casi cuando le estábamos cogiendo el truco, aterrizaba otra que solo nos dejaba cargar fotos en formato cuadrado, nos permitía ponerle marcos y editarlas para parecer más guapas (si cabía, claro :P). Se llamaba Instagram y venía de la mano de una nueva forma de vida: el #Postureo.

El postureo de Instagram como estilo de vida

De repente llegaron a nuestras vidas innumerables fotos de pies en playas y piscinas, de maravillosos cafés con atardeceres de ensueño, o gintonics en los bares más exclusivos de cada ciudad acompañados de palabras clave precedidas de una almohadilla (un hashtag). Los protagonistas ya no eran solo nuestros “morritos”, si no todo lo que nos rodeaba que fuera mínimamente mostrable y nos permitiera presumir de una vida real edulcorada, ante una nueva comunidad de personas (no siempre conocidos), a los que llamábamos seguidores (o followers).

Al poco tiempo, los emergentes #fashionbloggers descubrieron que estas instantáneas les permitía adaptar sus publicaciones a un entorno más actual, a la vez que su formatos y filtros le facilitaban la creación de sus posteos. Esta “práctica”, que fue derivándose a otros sectores y países del mapa, sumado a que Instagram fue comprada por la red social por excelencia (Facebook), fue cada vez más en aumento por nuevos perfiles que comenzaron a llamarse Influencers. Sin duda, los reyes de ese #Postureo. 

Ropa cara, accesorios de lujo, viajes paradisíacos, ostentosos menús con nombres indescriptibles, eventos multitudinarios: el mundo Instagrammer se abría camino a pasos agigantados, convirtiendo esa forma de vida, al alcance de unos pocos privilegiados, como una de las más atractivas. Las marcas no tardaron en hacerse eco de lo que estos perfiles provocaban en una comunidad en constante aumento, por lo que el influencer marketing empezaba a ser una partida con una inversión con ritmo ascendente año tras año.

El Influencer Marketing como medio de vida 

Según los últimos datos del estudio anual de We Are Social y Hootsuite, actualmente en el mundo hay más de 1.221 millones de cuentas activas de Instagram.

(Ver post completo en Revista Insights de Findasense)

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