¿Un dominio tú? ¿Para qué?

Recuerdo cuando mis compañeros y yo comenzábamos la carrera, cómo todos los profesores le daban una gran importancia a la diferenciación. Teniendo en cuenta el ámbito profesional en el que nos estábamos metiendo, era lógico que insistieran en que destacásemos del resto con alguna habilidad. Podrías ser un genio del Photoshop e Ilustrator, un maestro de las RR.PP. que dominase muchos idiomas, entre ellos el chino, o, por aquellos entonces, convertirte en un profesional de las nuevas técnicas de marketing que comenzaban a vislumbrar: todo lo relacionado con el mundo digital.

Personalmente no me decanté por destacar en ningún ámbito, pero sí fue de las primeras en dominar Twitter, cuando la mayoría de la gente no sabía ni cómo se pronunciaba. Y poco a poco fui abriéndome cuentas en las diferentes redes: cree mi tablón en Pinterest, acompañaba a unos cuantos chinos en Google+ e incluso destacaba como fotógrafa en Instagram.

Sin embargo, esa iniciación se quedó ahí. Bien podría haber aprovechado el tirón y abrir mi primer blog en su debido momento. O podía haberle dado caña al SEO y al SEM para convertirme en una experta a la que acudiesen los principales empresarios en esos tiempos primitivos. Así que, a pesar de que se puede decir que soy una “presencia activa” en el Social Media, he tenido que seguir los consejos de los profesionales que me he encontrado actualmente para retomar aquellos conocimientos iniciales y ponerlos en práctica.

¿Y qué era lo primero que tenía que hacer?

EXISTIR. Es decir, lo primero que hacemos cuando queremos comprar un producto que no conocemos muy bien, es buscarlo en Internet. Al igual que una empresa de la que oímos algo, o algún personaje célebre. Pues bien, las personas “anónimas” también tenemos que ser alguien en esta red de redes. Que nos busquen y nos encuentren. Por ello, tener tu propio dominio es básico y fundamental.

Así que cuando ya eran más de dos y tres los entrevistadores que me recordaron la importancia de tener tu dirección web, pregunté como loca a todos los conocidos que sabían que controlaban un poco del tema. “Con 50 sombras de Grey se ha puesto de moda los dominios” leía en un grupo de WhatsApp. Pero no era ese tipo al que me refería…

 ¿Qué es un dominio?

Es un nombre que puede ser alfanumérico que sirve para representar las direcciones de las páginas webs, es decir, identifica el site dentro de toda la Red. Por ello, tiene que ser único en Internet.

Elegir la combinación de letras y números que va a representarnos, o a nuestra empresa, suele ser complicado. Normalmente puede atender a la actividad profesional, el nombre del autor o de la empresa, un término asociado al área de trabajo… En mi caso, hace bastante tiempo que tengo “creada mi marca personal”, ya que suelo ser o Cin o Tínez.

Así, encontramos diferentes elementos dentro de un dominio. Las 3 www., el nombre como tal y el tipo de organización, que según la actividad profesional suele ser .com (comercial), .net (networking), .org (organización), etc.

Además, cada dominio tiene un servidor de nombre de dominio primario y otro secundario, ya que en Internet lo que encontramos son direcciones IP (Protocolo de Internet), una composición de dígitos que son traducidas al nombre de los dominios gracias a los servidores (DNS).

Por tanto, casi lo más complicado después de entender la terminología, es decidirse por un servidor. Después de entrar en varias páginas y comprobar precios, fue un pajarillo de Twitter quién me ayudó a decidirme por un servidor. ¡Bien! Ya tengo mi nombre en Internet. ¿Y ahora qué?

¿Con Hosting o sin hosting?

¡Ay, madre mía! ¿Qué es eso? Digamos que cuando nos conectamos desde nuestro dispositivo a una página web, este se conecta con un servidor donde se almacena toda la información de la página, los correos, las bases de datos, ect. Es decir, para descargar toda la información de la web. Por tanto, el servidor es el que facilita el hosting, todo lo necesario para que se pueda acceder, visualizar e interactuar con una página web.

Solucionado el tema, entra otra pregunta el juego ¿activamos los frames?

¿Pero en qué idioma me estás hablando? Los activé, ¿por qué? Porque así no aparece la dirección de inicio que la web tenía antes de tener el dominio.

Así que después de esta aventura, ¡por fin tengo mi dominio! Bienvenidos a www.cintinez.es o www.cintinez.com (porque yo compré las dos terminaciones). Y una vez que “dominio” un poco más el tema, me atrevo incluso a recomendaros la empresa de publicidad y marketing online con la que los adquirí, www.pirmedia.es, quienes ofrecen servicios informáticos de cualquier índole, como la compra y gestión de dominios a través de servidores como el mío, www.piensasolutions.com. Gracias Julian Castilla!

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