El e-sofing como práctica de consumo

El afamado Steve Jobs y su socio llenaron el mundo digital de “ies” creando un nuevo prefijo (i-) que aportaba innovación, tecnología, prestigio… a determinados productos que (a pesar de su eficacia), poco se pueden diferenciar hoy en día de otros que no lo llevan.

En este ámbito, nos encontramos ciertas prácticas nuevas que no dejan de ser las mismas que realizamos sin que haya un término que las identifique. Me refiero a todas aquellas actividades en las que utilizamos nuestros dispositivos (Smartphones, tablets, portátiles…), que parecen novedosas por contener el prefijo “e-“. Y, una de las últimas apariciones es el e-sofing. O lo que es lo mismo, navegar y comprar productos y servicios desde el sofá.

Cada día es más habitual abandonar la mesa del despacho para navegar desde un sitio más cómodo, gracias a los dispositivos móviles, la red Wifi y la alta implantación de tarifas de datos en los usuarios. Y este hecho está consiguiendo que el e-commerce y el m-commerce estén creciendo a un ritmo vertiginoso, sobre todo en España, el país europeo con mayor número de smartphones. Los miedos respecto a las compras online están desapareciendo, dando paso a movimientos tan confortables como la compra desde el sofá, ya sea desde un portátil, o cualquier dispositivo con acceso a la red.

Las aplicaciones móviles de alimentación, viajes, transporte, moda… están consiguiendo que dos de cada tres personas realicen compras desde su casa, concretamente desde los lugares más relajados, lo que potencia una compra más pausada y meditada; dedicando tiempo de relax al consumo. Así, aparatos destinados en un principio a facilitar el trabajo, como las tablets, se están convirtiendo en “dispositivos de sofá”, aunque también ubicamos su uso en la cama e incluso en el baño.

Y esta ventaja competitiva para los usuarios se convierte en un obstáculo para los vendedores, que están viendo sus tiendas más vacías y su fuerza de venta menos activa, lo que les obliga a potenciar la visita al establecimiento; aunque la mayoría utilicemos antes el dispositivo para buscar información “in situ, que preguntar al dependiente.

¿Cambiaremos los sábados por la tarde en el centro comercial con la familia, a las tardes en el salón cada uno con un dispositivo? Este hecho plantea todo un reto para que nos devuelvan a sus pasillos… ¡con lo cómodo que se está en casa!

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